agosto 26, 2026

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#4 Tiempos

Fraude a la Constitución | Columna de Víctor Meade C.

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SIGAMOS DERECHO.

El 11 de marzo del presente año fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el decreto que contempla las reformas constitucionales y nuevas disposiciones que dan configuran a la llamada Reforma Judicial, diseñada e impulsada por Arturo Zaldívar, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN). Como ya lo había comentado en este espacio, la reforma de Zaldívar contempla modificaciones a siete artículos de la Constitución y a diversos códigos y leyes secundarias, y también la promulgación de dos leyes: la Ley de Carrera Judicial y una nueva Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación (LOPJF).

Por ello, el pasado jueves se votaba la nueva LOPJF en el Senado. La discusión transcurría de manera habitual; tras un poco más de cuatro horas de debate, el presidente de la mesa directiva consideró que ya había sido lo suficientemente discutida tanto en lo particular como en lo general, por lo que se procedió a su votación y eventual aprobación con 106 votos a favor y 8 en contra. Posterior a su aprobación, restaba solo discutir y votar los artículos transitorios, que se tratan normalmente de formalidades que dan cuenta, por ejemplo, de la vigencia de la ley o de especificidades en su aplicación.

Justo antes de votarlos, la mesa directiva recibió de Raúl Bolaños, senador del Partido Verde, una propuesta para un nuevo transitorio que no estaba contemplado en el proyecto original.
Se le dio lectura y el presidente de la mesa directiva apresuró a su votación, por lo que el paquete de 13 transitorios fue aprobado con 80 votos a favor, 25 en contra y 4 abstenciones. Minutos después, comenzaron los reclamos.

El transitorio en cuestión contempla la extensión del mandato tanto del presidente de la SCJN y del Consejo de la Judicatura Federal (CJF) —recordemos que quien sea presidente de la Corte también lo será del CJF, según el artículo 100 constitucional— como de las y los consejeros que integran el pleno del CJF. Lo anterior, con el supuesto fin de que se pueda implementar de mejor manera la Reforma Judicial. Esto quiere decir que Arturo Zaldívar, redactor de la reforma, duraría hasta el 2024 en sus encargos, aunque su periodo como ministro concluye en diciembre de 2022.

El motivo por el que se desató la gran polémica es muy sencillo: el artículo 97 de la Constitución en su párrafo quinto dice de manera muy clara que “[c]ada cuatro años, el Pleno elegirá de entre sus miembros al Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el cual no podrá ser reelecto para el período inmediato posterior.” Esto quiere decir que, a menos de que se reforme este párrafo, los presidentes de la Corte —y, en consecuencia, del CJF— pueden durar solamente cuatro años en su encargo. No más, no menos.

La controversia, entonces, se reduce a una cuestión de jerarquías y se resuelve sin mayor problema estrictamente hablando, pues la Constitución es la ley suprema de este país; nada por encima de ella. Sin embargo, antes de que ello suceda, hay una serie de implicaciones que vale la pena mencionar.

Lo primero es lo referente a las y los senadores liados en la aprobación de ese transitorio. Hay que comenzar con el Partido Verde, que, una vez más, ha prestado sus servicios para el trabajo sucio que no quieren hacer sus partidos nodriza —antes el PRI, ahora Morena—. También, ineludiblemente hay que fincar las responsabilidades correspondientes a quienes votaron en favor de este fraude. Considerando que cualquier persona que tenga conocimientos jurídicos básicos puede entender por qué se debió de haber desechado inmediatamente este transitorio, escapan completamente de la razón los motivos que bastaron para votar en favor de una cosa de estas. O no leyeron lo que estaban votando; o votaron bajo consigna; o no cuentan con los conocimientos jurídicos mínimos para lo que están haciendo.

Para despejar mis dudas, escribí un correo electrónico al senador Primo Dothé (de Morena) y a la senadora Graciela Gaitán (del Verde, suplente de Leonor Noyola) y les solicité que me hicieran saber cuáles fueron los argumentos que les bastaron para votar a favor.

Hasta el momento de escribir estas líneas, no he recibido contestación alguna, aunque claramente el silencio también es respuesta —y una más que reveladora—. Si bien seguiré atento a su respuesta (y que compartiré en este espacio si es que la recibo), lo digo con mucha claridad: vergonzoso desempeño de su parte. Por el contrario, extiendo mi reconocimiento al senador Francisco Javier Salazar (del PAN, suplente de Marco Gama) que votó a conciencia y en contra de tal aberración. En fin.

Lo segundo que hay que mencionar es que ahora esto se definirá en la Cámara de Diputados. El presidente López Obrador ya respaldó este transitorio en la conferencia matutina y, ante ello, es de esperarse que no quepa la razón en las y los diputados del oficialismo, que seguramente terminarán dándole el visto bueno al transitorio décimo tercero de la LOPJF. Siempre, y ahora más que nunca, pongámosle el ojo a las y los diputados federales que representan a nuestro estado.

Lo tercero es que, en el supuesto de que en la Cámara de Diputados todo ocurra como desgraciadamente esperamos, es más que sencillo prever que este asunto será aprobado y que eventualmente llegará a la Corte vía acción de inconstitucionalidad. En ese escenario, Zaldívar deberá de excusarse y abstenerse de conocer, discutir y votar sobre este asunto, dado el notorio conflicto de interés. No obstante, podemos inferir que el ministro Zaldívar nunca aprobaría una cuestión así, ¿verdad? El ministro presidente ya ha expresado en el pasado su postura frente a quienes han tratado de configurar un fraude a la Constitución, como lo hizo en el caso de Jaime Bonilla, gobernador de Baja California. Sobre ese tema, Zaldívar fue categórico en su intervención en la Corte e incluso escribió una columna de ello en Milenio, de la cual tomo prestado la segunda parte de su título (‘Ley Bonilla’: fraude a la Constitución).

Permitirle la vida al transitorio décimo tercero de la LOPJF significaría sucumbir ante una jugarreta política de la mayoría oficialista y del poco cuidado con el que legisla la oposición. Si este transitorio no se elimina por unanimidad en la Corte, significaría también permitir que hay ministros o ministras que no han terminado de entender cuál es su trabajo en el máximo tribunal del país. Fuera de los argumentos jurídicos o políticos que giran en torno a esta problemática, permitir que Zaldívar permanezca en su encargo por más tiempo del que le corresponde, o que él no se deslinde categóricamente de ello, significaría enviar un mensaje de desprecio a el o la próxima ministra presidente de la Corte. Flaco favor le están queriendo hacer a Zaldívar, pues solo han logrado ponerlo en una posición terriblemente incómoda. Entre tanto, reitero, no perdamos de vista a nuestros representantes ante el Congreso de la Unión. Escribámosles y exijamos rendición de cuentas; lo votado en el Senado es solo un recordatorio más de que la política es una tarea tan importante que no podemos solo dejarla en manos de los políticos.

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El Cronopio

Un pionero de la astrofísica en San Luis Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

Por: J.R. Martínez/Dr. Flash

Uno de los dos primeros potosinos en estudiar formalmente astronomía y en realizar investigación en astrofísica son Joel Cisneros Parra oriundo de Salinas, San Luis Potosí, y de quien hemos tratado ya en esta columna, y Antonio Sarmiento Galán que se recibiera como físico y como matemático en la década de los setenta del siglo XX en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Antonio Sarmiento Galán comenzó a estudiar física en la entonces Escuela de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, para interrumpir sus estudios y emigrar a la Ciudad de México donde ingresaría a la Facultad de Ciencias de la UNAM para estudiar simultáneamente la carrera de física y la carrera de matemáticas, mismas que concluiría en 1976. Estas líneas de formación regirían su vida académica y profesional, pues contribuiría a la investigación en física en el área de la astrofísica y posteriormente en el ámbito de las matemáticas, siendo actualmente investigador del Instituto de Matemáticas, Unidad Cuernavaca de la UNAM desde 1999; previamente había sido investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM de 1981 a 1998.

Su formación primaria en astrofísica fue en el tema en el que coincidieron estos dos personajes potosinos, pioneros en el estudio de la astrofísica, sistemas binarios. Su tesis de licenciatura en física presentado en 1978 versó sobre Etapas Evolutivas Avanzadas en Sistemas Binarios. Realizó su maestría en ciencias en la propia Facultad de Ciencias de la UNAM y su doctorado en el Departamento de Matemáticas Aplicadas del Queen Mary College en la Universidad de Londres donde vuelve a combinar su interés en la física y la matemática, que no la física-matemática. Su tesis de doctorado en dicha universidad fue sobre Gravitación en el Sistema Solar que presentó en 1981.

Entre sus estudios de formación y, en especial en astrofísica se encuentran Estudios para la Localización de un Sitio Astronómico en la República Mexicana, en la Facultad de Ciencias de la UNAM en 1977 y 1978 y, Ph ysical Cosmology en Francia en la École d’Été de Physique Théorique. Université de Grenoble. Les Houches, Haute Savoie en julio de 1979.

Antonio Sarmi ento, como astrofísico ha hecho importantes aportaciones científicas teóricas en temas como la evolución química del Universo, la gran explosión, la gravitación en teoría general de la relatividad y el vacío en sistemas no inerciales.

Su contribución no se ha limitado al carácter de investigación pues ha tenido una intensa actividad en educación, no sólo impartiendo cursos de astrofísica, relatividad, física teórica y gravitación, sino que ha realizado una destacada participación en actividades de educación no formal, en especial en divulgación de la ciencia, donde ha escrito numerosos textos entre artículos y libros entre los que se encuentran libros técnicos y de divulgación, participando, además, con conferencias, videos y programas de radio para todo tipo de público con temas de física y astronomía.

Antonio Sarmiento ha contribuido al desarrollo de la educación y la investigación científica en su tierra de nacimiento apoyando programas de divulgación como Domingos en la Ciencia en San Luis Potosí, La Semana de Física y La Ciencia en el Bar, donde ha participado en varias sesiones. Como la charla Fractales que puede consultarse en la dirección: https://www.youtube.com/watch?v=AutyQCtnuI8

En una entrevista para la revista “¿Cómo Ves?”, de la UNAM, rechaza la idea de que la labor científica sea evaluada por premios, “Por fortuna hay muchos investigadores para quienes lo valioso es tener amor por la camiseta de la ciencia, o pasar horas en el laboratorio haciendo un experimento. Ellos se olvidan por completo de premios o publicidad en la radio o la televisión”.

Antonio Sarmiento Galán nació en San Luis Potosí el 23 de abril de 1954 y se convierte en el segundo potosino en formarse profesionalmente como astrofísico y contribuir al desarrollo de la ciencia y la educación científica, siendo además uno de los primeros matemáticos potosinos.

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#4 Tiempos

El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash

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EL CRONOPIO

En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.

Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.

Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.

En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.

Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.

La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.

En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.

Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y

en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.

La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.

Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.

Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos

Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego

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LETRAS minúsculas

 

Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:

¿Alguien quiere este billete?

Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?

El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:

-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.

Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!

Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.

-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.

Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.

-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.

El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:

-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?

Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…

Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.

Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.

El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.

Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:

-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?

-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.

-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?

El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…

¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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