#4 Tiempos
Así fue: El evento de BMW y mi pijama | “Cronicrítica” de Jorge Saldaña
Crónica
El fin de semana físicamente estuvo en San Luis Potosí el presidente Andrés Manuel López Obrador… pero como si no hubiera estado. El espíritu de la cuarta transformación, el presidente cercano, el del pueblo, el del mensaje cautivador o reaccionario y el que nos llevaba hasta la emoción, este fin de semana estuvo ausente.
¿En dónde está el Andrés Manuel del pueblo, el que saludaba a la gente buena, el accesible, el que nos mantuvo tras 18 años de intentarlo hasta verlo presidente?
Lo que vino hacer en este febrero en San Luis Potosí, marca un “antes y un después” se lee en los comunicados oficiales y es cierto: es un antes y un después en una materia muy específica, pero es un antes y un después trascendental porque ya perdimos al caudillo sensible, al que se rodeaba de gente porque quería…y, parece, ya no quiere.
Andrés Manuel estuvo en San Luis. Estuvo pero no estuvo. Se reflejó, por primera vez, como un vampiro: sin poder verse en el espejo.
Llegar al 3 de febrero para concretar el deseado anuncio de la ampliación de la planta de BMW con una inversión de 16 mil millones de pesos (eso de 800 millones en Euros confunde…) no es poca cosa, mucho menos si se contempla que en nuestro territorio se ha dado el primer paso en Latinoamérica para producir baterías de altísimo desempeño para vehículos eléctricos al mismo tiempo y en el mismo lugar.
Es, y que me corrijan los conocedores, la inversión extranjera más importante de su sexenio. Hay más y más fuertes, pero no directas de una sola marca a un solo estado sin intervención del “Estado” con mayúscula. Las grandes y suntuosas no son de una sola mano. Ni la de Sonora con las disculpas que merezca don Marcelo Ebrard al que su “niño Montessori” le aconseja tener “exclusivas” absurdas en cada lugar al que va.
Los antecedentes para que ocurriera lo del pasado viernes aquí, datan desde la administración de Fernando Toranzo y aquel viaje que hizo junto a Fernando Macías a Alemania en el que una rubia funcionaria de BMW de casi dos metros de altura, los llevó conduciendo a 250 kilómetros por hora a las oficinas centrales en Múnich. (El doctor de Venado, cuando se enteró de la velocidad, le rogó en franco español: “Baaaajale güeraaaaa”… luego se las cuento.)
A BMW se le ha dado todo y desde el principio. Se les ha atendido y correspondido. La empresa también -hay que decirlo- con sus “asegunes”.
En esta ocasión, en el “electrifiquemos San Luis” y la apuesta de la “electromovilidad” que se consiguió, el propio canciller Marcelo Ebrard tuvo que intervenir en las últimas rondas de negociaciones que comandó (sin tener el reconocimiento justo) desde el estado, Juan Carlos Valladares Eichelman, de la mano del gobernador Gallardo y el secretario general, Guadalupe Torres Sánchez.
El mismo presidente de la República lo anunció por anticipado (lo que casi tumba un año de trabajo, por cierto…) y tuvo que estar presente como un aval del sustancioso acuerdo.
No, no se van a construir vehículos eléctricos de la marca en San Luis Potosí, al menos no por lo pronto. La inversión se ejecutará para ampliar la planta que ya se tiene y construir en un terreno anexo (regalado también) la “eFactory” que desarrollará baterías de la más alta gama por su duración, voltaje y capacidad de almacenamiento contribuyendo así a la transición energética en el segmento vehículos.
Será hasta 2027, que veamos el primer auto eléctrico construido en San Luis. Por lo pronto se generarán 300 empleos directos, lo que parece poco para el tamaño de la inversión, pero que se incrementarán a 2 mil paulatinamente sin contar con la detonación económica, instalación de proveeduría satélite, re valoración de terrenos, desarrollo inmobiliario, comercial y hasta educativo (¿Si saben que una de las condiciones para su instalación es que en todas las escuelas públicas se enseñe inglés verdad?)
Pero el paso se ha dado y, se quiera ver o no, San Luis Potosí se coloca una vez más en un lugar privilegiado en el mundo en materia de innovación tecnológica en el sector automotriz.
Del evento en si mismo no hay mucho qué decir: fue más frío que el viento, más restrictivo que estar en jaula, y más insípido que taco de sal pero con pura tortilla.
Lo resumo rápido: Llegar, tener registro, formarse en fila, marchar, meterse a un corral de vallas, sentarse y pararse a voluntad de los organizadores, y hasta abstenerse de lo básico hasta recibir indicaciones. (En una empresa como la instalada aquí…hasta hace sentirse incómodo, porque ni en La Pila, me cuentan, tratan tan feo y son tan restrictivos…)
El mensaje no verbal del presidente era de hastío y cansancio. El verbal parecía dedicado a otras audiencias. Careció de fondo, al grado que se contradijo cuando se explayó sobre el “escurrimiento” del bienestar. El presidente llegó visiblemente cansado, agotado, con la mente ausente y tuvo que componer discurso al vuelo: “…Por eso el Estado tiene que llegar a la gente, porque la derecha voraz se queda todo…no como esta empresa que si paga bien…) Ufff”.
A la prensa se le trató con la punta del pié pero ya no nos quejamos , diez años antes y todos hubiéramos salido en desbandada y que se queden con su evento. Perdón pero ¿A quién interesaba socializar el logro…? ¿Quién fue el beneficiado por la presencia del círculo mediático potosino?
Señores de Alemania: Tenemos mucho que aprender de ustedes, es cierto. Pero ustedes también de nosotros ¿sí lo saben verdad?. (Me vino a la mente aquella canción de Emanuell “tengo mucho que aprender de ti mi amor…”)
Crónica veloz como un “eme dos” : BMW está rodeada de soldados. El clima es frío. Te formas en una fila, te registras, te ponemos un sello, no te retrases, aprisa, metete a tu corral, no te pares, no te sientes, no salgas, no preguntes y no te puedes salir.
Así trataron a todos. No importaba si eras un simple reportero como el que esto escribe o el rector de la UASLP, el presidente municipal de la capital, secretario de Villa de Reyes, presidente del Consejo Potosí, empresario dueño de los terrenos que te regalaron, jefe de tu jefe, o “me he ido a Marbella con tu patrón”. Los robots BMW estaban programados para la restricción (De buen modo y con “por favor y gracias” pero restrictivos y severos al fin y al cabo).
¿Mensaje?
Caray, Culto Público, no hubo… y el que hubo no era para esa audiencia.
¿Formas?
Sí… asimétricas.
No se vio al Andrés Manuel rodeado de gente, saludando, con fotos, con abrazos, aquel cálido buen hombre se desapareció entre las líneas constructivas de los BMW más modernos.
Escondido y no se si hasta asustado. Le dio frío (Y además hacía, por eso corrió por su bufanda).
Bueno, ni a Ricardo Gallardo, al gobernador que le gusta de llegar con banda que cante fuerte la de “Yo soy de San Luis Potosí”… se le vio cómodo. Su discurso muy cerrado, muy frío, no hubo el “y que VIVA San Luis Potosí…” No hubo saludos.
A la propia gente de BMW se le prohibió, creo que hasta por oficio, (que no confirmo porque no me han hecho llegar el memorándum) no saludar a nadie, no distraerse con las autoridades.
El contraste es astronómicamente distante con la sangre caliente, sudor frío y lagrimas contenidas que significaron de ida y vuelta las negociaciones que en momentos se pusieron más tensas que las cuerdas de un violín o estuvieron a punto de derrumbarse hasta por sensibilidades humanas.
La instalación de BMW en suelo potosino tiene historia y ha trastocado estructuralmente a la Zona Metropolitana, al centro del Estado, al Bajío, al País, al continente entero y más allá del Atlántico si es que se hace un “ZoomOut” a las macro consecuencias.
Eso es de celebrarse, pero las formas en que se ejecutaron no reflejaron ese esfuerzo que en lugar de “celebración” pareció “sufrimiento”.
Soldados por doquier. Perímetros asegurados. A formarse, a decir su nombre, a llevar identificación, a caminar en fila, a mantenerse entre vallas, no pararse, no sentarse, no irse, no acercarse y no hablar. Disculpen lo repetitivo, pero no tengo diario como Anna F.
Al día siguiente, el sábado, Andrés Manuel tuvo otro evento en la capital del que nadie o pocos, se dieron cuenta: se reunió con los “servidores de la nación” con el presidente del Banco del Bienestar pero hubo una premisa: Cero invitados, cero prensa, cero ajenos, ninguna filtración… nada de calor de pueblo.
Andrés Manuel ya no es lo que era.
San Luis ya no es lo que era.
La prensa ya no es lo que era (hace menos de 10 años, con esos tratos-repito- nos hubiéramos salido todos a la botana y los hubiéramos dejado con su evento restringido en las manos) ¿Sí sabe BMW que eran ustedes quienes interesaba nuestra presencia verdad? Pues no lo pareció.
Ni modo. Quizás haya que cambiar de motor. Uno más eficiente. Más de pila y menos de combustión.
Solo que ahí no hay calor. Por eso el evento fue frío…como el viento.
Bienvenida BMW, gracias por tu confianza y beneficios…pero no nos vuelvas a invitar.
Me retiro para ponerme mi pijama a Rayas.
Jorge Saldaña.
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El Cronopio
Un pionero de la astrofísica en San Luis Potosí | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
Por: J.R. Martínez/Dr. Flash
Uno de los dos primeros potosinos en estudiar formalmente astronomía y en realizar investigación en astrofísica son Joel Cisneros Parra oriundo de Salinas, San Luis Potosí, y de quien hemos tratado ya en esta columna, y Antonio Sarmiento Galán que se recibiera como físico y como matemático en la década de los setenta del siglo XX en la Universidad Nacional Autónoma de México.
Antonio Sarmiento Galán comenzó a estudiar física en la entonces Escuela de Física de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí, para interrumpir sus estudios y emigrar a la Ciudad de México donde ingresaría a la Facultad de Ciencias de la UNAM para estudiar simultáneamente la carrera de física y la carrera de matemáticas, mismas que concluiría en 1976. Estas líneas de formación regirían su vida académica y profesional, pues contribuiría a la investigación en física en el área de la astrofísica y posteriormente en el ámbito de las matemáticas, siendo actualmente investigador del Instituto de Matemáticas, Unidad Cuernavaca de la UNAM desde 1999; previamente había sido investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM de 1981 a 1998.
Su formación primaria en astrofísica fue en el tema en el que coincidieron estos dos personajes potosinos, pioneros en el estudio de la astrofísica, sistemas binarios. Su tesis de licenciatura en física presentado en 1978 versó sobre Etapas Evolutivas Avanzadas en Sistemas Binarios. Realizó su maestría en ciencias en la propia Facultad de Ciencias de la UNAM y su doctorado en el Departamento de Matemáticas Aplicadas del Queen Mary College en la Universidad de Londres donde vuelve a combinar su interés en la física y la matemática, que no la física-matemática. Su tesis de doctorado en dicha universidad fue sobre Gravitación en el Sistema Solar que presentó en 1981.
Entre sus estudios de formación y, en especial en astrofísica se encuentran Estudios para la Localización de un Sitio Astronómico en la República Mexicana, en la Facultad de Ciencias de la UNAM en 1977 y 1978 y, Ph ysical Cosmology en Francia en la École d’Été de Physique Théorique. Université de Grenoble. Les Houches, Haute Savoie en julio de 1979.
Antonio Sarmi ento, como astrofísico ha hecho importantes aportaciones científicas teóricas en temas como la evolución química del Universo, la gran explosión, la gravitación en teoría general de la relatividad y el vacío en sistemas no inerciales.
Su contribución no se ha limitado al carácter de investigación pues ha tenido una intensa actividad en educación, no sólo impartiendo cursos de astrofísica, relatividad, física teórica y gravitación, sino que ha realizado una destacada participación en actividades de educación no formal, en especial en divulgación de la ciencia, donde ha escrito numerosos textos entre artículos y libros entre los que se encuentran libros técnicos y de divulgación, participando, además, con conferencias, videos y programas de radio para todo tipo de público con temas de física y astronomía.
Antonio Sarmiento ha contribuido al desarrollo de la educación y la investigación científica en su tierra de nacimiento apoyando programas de divulgación como Domingos en la Ciencia en San Luis Potosí, La Semana de Física y La Ciencia en el Bar, donde ha participado en varias sesiones. Como la charla Fractales que puede consultarse en la dirección: https://www.youtube.com/watch?v=AutyQCtnuI8
En una entrevista para la revista “¿Cómo Ves?”, de la UNAM, rechaza la idea de que la labor científica sea evaluada por premios, “Por fortuna hay muchos investigadores para quienes lo valioso es tener amor por la camiseta de la ciencia, o pasar horas en el laboratorio haciendo un experimento. Ellos se olvidan por completo de premios o publicidad en la radio o la televisión”.
Antonio Sarmiento Galán nació en San Luis Potosí el 23 de abril de 1954 y se convierte en el segundo potosino en formarse profesionalmente como astrofísico y contribuir al desarrollo de la ciencia y la educación científica, siendo además uno de los primeros matemáticos potosinos.

También lee: El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
#4 Tiempos
El filósofo de Lo Mexicano, Luis Villoro Toranzo | Columna de J.R. Martínez/Dr. Flash
EL CRONOPIO
En 1950 El Colegio de México publicaba la obra: Los grandes momentos del indigenismo en México, escrita por Luis Villoro Toranzo, que iniciaba su trayectoria filosófica en México, después de graduarse en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde se doctoró en filosofía.
Bajo la influencia del filósofo español desterrado y que fuera Rector de la Universidad de Madrid, José Gaos, emprendió en el grupo filosófico Hiperion, el estudio del Ser del Mexicano y la producción de la filosofía de Lo Mexicano desde corrientes como el existencialismo, el historicismo y la fenomenología.
Aunque el interés en el tema del indigenismo al parecer tuvo sus raíces en las experiencias de juventud en el altiplano potosino, en la Hacienda de Cierro Prieto al noroeste de la ciudad de San Luis Potosí, donde la familia de su madre tenía sus raíces y donde viviría por un tiempo, antes de trasladarse a la Ciudad de México a estudiar filosofía en la UNAM.
En dicha hacienda, al decir de su hijo el escritor Juan Villoro en su libro sobre su padre: la figura del mundo, le marcaría la escena de un campesino que al encontrarlo le saluda besándole la mano y refiriéndose a su persona como “patroncito”.
Luis Villoro nació el 3 de noviembre de 1922 en Barcelona, España; su padre un médico barcelonés y su madre una rica hacendada potosina. Tras el conflicto de la guerra civil española, su familia regresa a México y se instala en primera instancia en San Luis Potosí a fines de la década de los treinta.
La trayectoria intelectual de Luis Villoro, siempre estuvo en torno al tema de lo mexicano lo que lo llevó a estar de cerca y apoyar el movimiento zapatista en Chiapas al parejo de su vida académica en la UNAM.
En su pensamiento se subraya la convivencia social bajo el respeto entre culturas, exige reconocer al otro y construir comunidades que incluyan la diversidad, sin sacrificar la autonomía de las personas ni de los pueblos. Lo que le llevo a proponer enfoques para una democracia que reconozca la pluralidad de identidades.
Profesor de la UNAM desde 1954 en la Facultad de Filosofía y Letras de donde egresó, fue también investigador del Instituto de Investigaciones Filosóficas desde 1971 y en el cual es nombrado Investigador Emérito en 1989, mismo año en que recibe el Premio Universidad Nacional en Investigación en Humanidades. En 1998 es nombrado Investigador Nacional Emérito de la UNAM.

En la creación de instituciones también tuvo participación, fue profesor fundador de la Facultad de Filosofía de Guadalajara y de la Universidad Autónoma Metropolitana unidad Iztapalapa haciéndose cargo de la dirección de la División de Ciencias Sociales y Humanidades. En 1978 ingresa a El Colegio Nacional y en 1986 recibe el Premio Nacional de Ciencias Sociales, Historia y Filosofía.
La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo le otorgó el Doctorado Honoris Causa en el 2002, y en el 2004 se lo otorga la Universidad Autónoma Metropolitana. Finalizando el año de 2007 es nombrado Miembro Honorario de la Academia Mexicana de la Lengua.
Respecto a su obra filosófica, el Centro de Estudios de Filosofía Mexicana la reseña: “La obra de Villoro no es posible clasificarla en una sola línea de investigación, pues su producción filosófica se desarrolló en varias vertientes a lo largo de su vida intelectual, por ejemplo: el campo de la historia de las ideas y de la filosofía de la cultura, la filosofía de la historia, la filosofía política, la teoría del conocimiento, la analítica, la ética, entre otras”.
Luis Villoro Toranzo, que se nutrió de la vida mexicana en el altiplano potosino es considerado uno de los más destacados representantes de la filosofía mexicana, siendo su obra una parte indispensable de la filosofía. Villoro murió en la Ciudad de México el 5 de marzo del 2014.

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#4 Tiempos
Historias de valor | Columna de Juan Jesús Priego
LETRAS minúsculas
Una vez, un famoso orador se presentó ante un auditorio muy numeroso para disertar acerca de La dignidad humana y sus fundamentos teóricos (así tituló su conferencia). ¡Pero, ay, tan largamente habló de estos asuntos que muchos asistentes empezaron a bostezar y otros francamente se durmieron! Entonces decidió cambiar de táctica y sacó de su cartera un billete de quinientos pesos, lo agitó en el aire y preguntó con voz tonante:
–¿Alguien quiere este billete?
Los que estaban despiertos levantaron la mano, y los que en ese momento dormían también la levantaron, e incluso más firmemente que los otros, un poco así como los diputados y los senadores la levantan en la Cámara a la hora de las votaciones. ¿Sobre qué van a votar? Sólo Dios lo sabe, pero ellos de todas maneras, para fingir que viven, dan muestras de asentimiento. Pero sigamos con nuestra historia. Era claro que todos querían participar en el dichoso concurso, pero ¿qué tenían que hacer para ganarse esos quinientos pesos?
El orador adoptó un aire misterioso, tiró al billete al suelo, lo pisoteó una, dos y cien veces, cual si bailara sobre él el jarabe tapatío, lo levantó del suelo y volvió a decir:
-El billete ha quedado un poco maltratado, como ustedes pueden ver. Pero si alguien lo sigue queriendo, que me lo diga.
Por demás está decir el revuelo que se armó. ¿A quién le importaba que estuviera maltratado? ¡Todos seguían queriendo aquel billete!
Luego el orador escupió sobre él, lo dobló, hizo con él una bola del tamaño de una pelota de golf y lo enseñó otra vez a su auditorio.
-Quien en tales condiciones siga queriendo este billete no tiene más que decírmelo y se lo daré.
Y he aquí que todos volvieron a levantar la mano.
-Bien –dijo entonces el orador-. Ahora ya están en mejor condiciones de saber qué es la dignidad humana. Cuando el billete estaba liso y crujiente, todos lo querían, pues valía lo que dice en cada uno de sus cuatro ángulos, es decir, quinientos pesos. Cuando lo pisoteé no una, sino varias veces, y quedó manchado con el lodo de mis zapatos, ustedes quisieron tenerlo aún, pues seguía valiendo quinientos pesos: mis golpes, como quiera que sea, no le hicieron perder nada de su valor. Luego lo escupí, pero no por eso ustedes le hicieron ascos. Pues así sucede con el hombre, señores y señoras. El hombre puede ser pisoteado, escupido, humillado; pero, pase lo que pase con él y le hagan lo que le hagan, nunca perderá su valor ni su dignidad.
El auditorio esbozó una sonrisa de comprensión y amabilidad, y el orador prosiguió de esta manera:
-Suceda lo que suceda, ante Dios siempre seremos valiosos e importantes: infinitamente más valiosos que este billete que, por lo demás, sólo vale quinientos pesos. ¿Ahora han comprendido ya en qué consiste la dignidad humana?
Y así acabó aquella conferencia. Espero que, por su bien, el orador haya sorteado entre el auditorio aquel billete, pues, de lo contrario…
Cuando leí esta historia en un libro de cuyo título no puedo acordarme, también yo sonreí. Pero no por el ingenio de este orador, sino porque ya había leído yo en un libro de la antigüedad cristiana una historia parecida.
Una vez –así comienza esta otra historia, mucho más antigua que la primera-, un peregrino fue en busca de un anacoreta para pedirle ayuda y un consejo. Estaba muy afligido por sus pecados pasados y no estaba seguro de que Dios fuera a perdonárselos. “No he sido bueno –gemía, desconsolado-; no he sido trigo limpio. ¿Tendrá Dios compasión de mí?”.
El anacoreta le habló largamente de la misericordia divina, le contó la historia de David y otras muchas tomadas de la Biblia; lo amonestó con graves palabras para que confiara más en la misericordia divina, pero el pobre peregrino seguía mostrándose al borde de la desesperación.
Entonces el santo hombre de Dios le hizo esta pregunta:
-Dime, si tu túnica se rasgara, ¿la tirarías?
-No. Esta túnica es la única que tengo; si se rasgara, la remendaría y volvería a usarla.
-Entonces, fíjate bien –respondió el anacoreta-: si tú cuidas así tus vestidos, que no son más que paño, ¿crees que Dios no va a tener misericordia de uno que ha sido creado a su imagen y semejanza?
El peregrino sonrió lleno de gozo, luego lloró durante unos instantes, emocionado, y por último besó la mano del santo anacoreta: había comprendido la lección. ¡Ahora ya sabía cuál es el valor de la vida humana! Y, dándole las más sinceras gracias, reemprendió su camino…
¿No es ésta una historia bella y profundamente humana? En realidad, me gusta mucho más que la anterior. ¿Crees que, por lo que has hecho, Dios se va a deshacer de ti echándote en el olvido? ¿Crees que Dios se deshace de este modo de sus criaturas? Sí así lo crees, si esto es lo que piensas de Él, déjame decírtelo: aún no lo conoces. Como el billete del conferencista, el hombre puede estar sucio; como la túnica del peregrino, su corazón puede estar roto, pero no por eso a sus ojos vale menos. Tal es, en pocas palabras, el fundamento de la dignidad humana. Y quien quiera fundamentarla de otra manera y con otros argumentos construye sencillamente en el vacío.

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