Deportes
El éxito puede ser circunstancial, pero nunca accidental: La historia en la duela y en el aula de Naomi Galeana
Dicen por ahí que cuando se tiene la preparación necesaria, las cosas llegan aunque uno no las espere, y en este cuento eso se volvió realidad
Por: Carlos Ruíz
Era el día previo al debut de Santas del Potosí en la temporada 2026 de la LNBP Femenil. Amablemente, nos habían invitado al último entrenamiento de la pretemporada del equipo para grabar una edición más de estos especiales del Día Internacional de la Mujer.
Al mismo tiempo que el coach Luis Andrés García grita indicaciones en inglés, nos explican que prácticamente todo el roster es estadounidense, con una jamaiquina y una minoría de mexicanas, con tan solo dos jugadores oriundas de San Luis Potosí, y que vamos a tener la libertad de entrevistar a cualquiera de las basquetbolistas.
Mientras nos ponemos a ver el entrenamiento para decidir con quién queremos platicar, hay alguien que llama la atención. Una joven con cara de niña que debajo de la casaca lleva una distintiva playera roja.
Colocamos el ojo en esta jugadora. Aparentemente juega de base. Muestra una agilidad mayor a la de las demás. No es ni tan alta ni tan corpulenta como sus compañeras, pero lo compensa con otras cosas.
Le preguntamos al equipo sobre ella, y se resuelven las dudas. “Ah, esa es Naomi. Es de las dos potosinas, y es su primera vez que está con nosotros“. La decisión de con quién hablar está más que clara.
Realizadas las gestiones necesarias y terminado el entrenamiento, se dirige hacia nuestra posición estratégica en una esquina de la duela. No ha de llevar muchas entrevistas en su carrera, pero no denota mayor nerviosismo.
Efectuadas las presentaciones protocolarias, ponemos en marcha el equipo de grabación y va la pregunta de cajón: “¿cómo estas?”, a la que responde con un tímido: “muy bien, gracias ¿cómo estás tú?” que arranca la conversación.
Nacida hace 19 años en tierras potosinas, la historia de Naomi Galeana Alonso en la duela comienza relativamente tarde, pues no fue sino hasta la secundaria que comenzó a jugar basquetbol en el equipo del Colegio Manuel L. Lazcano, y en aquel entonces, era difícil imaginarse lo que pasaría en los próximos años.
Lo que comenzó en un mero conjunto escolar dio el salto al siguiente nivel con una simple pregunta de su papá: “¿Le vas a entrar?” Cuando la respuesta fue positiva, la vida de nuestra protagonista cambió para siempre.
Entrenamientos, partidos, preparación. Lo que era solo un juego se fue tornando cada vez más serio, hasta que llegando a la universidad, fue seleccionada como parte de las Águilas que estuvieron compitiendo en la Liga ABE, liderando a su equipo en puntos.
Por lo general, ahí es donde mueren las carreras deportivas. Si de por sí ya no son muchos los que siguen jugando con cierta seriedad en la etapa universitaria, son todavía menos los que logran trascender todavía más allá. El suyo es uno de esos casos extraordinarios y quizás, circunstancial, pero no por accidente.
Cuando Santas del Potosí anunció sus tryouts para la temporada 2026 de la LNBP Femenil, era difícil para Naomi pensar en que ese salto se podía hacer realidad. Iba a ir a las pruebas, sí, pero a consciencia de que era más para calarse en contra de otras jugadoras destacadas que para verdaderamente aspirar a llenar un lugar.
Sin embargo, dicen por ahí que cuando se tiene la preparación necesaria, las cosas llegan aunque uno no las espere, y en este cuento eso se volvió realidad. Tras las pruebas, el staff de coacheo tomó la decisión: Naomi Galeana había sido aceptada para formar parte de la quinteta celestial.
El sueño estaba a punto de hacerse realidad, pero entonces, llegó la hora de decidir. Apenas iniciando sus estudios en gestión de información archivística, nuestra protagonista tenía tres opciones de cara a su futuro profesional.
La primera era la “fácil”. La que la mayoría de los deportistas en México eligen. La que casi siempre se le critica a los futbolistas: dejar de lado totalmente los estudios, y enfocarse de lleno en su carrera de basquetbolista.
La segunda es el sueño de muchas mamás de la televisión: renunciar al sueño de ser deportista profesional y dedicarse exclusivamente a la universidad.
Finalmente, la tercera. La más complicada de todas. Para algunos, la ideal, pero a la vez, la más difícil de realizar: compaginar escuela y deporte, ya en las altas instancias de los dos.
Resuena entonces esa pregunta que hace varios años le hizo su papá: “¿Le vas a entrar?” La respu esta, tal como en aquel entonc es, es un contundente sí, y Naomi se va por el desafío más grande: jugar y estudiar al mismo tiempo.

La misión es complicada. Apenas va empezando la temporada y ya comenzaron los contratiempos, pues resulta que los entrenamientos y la mayoría de las clases coinciden en horas. Nadie dijo que iba a ser fácil.
La situación también es nueva en el Miguel Barragán. No es lo mismo jugar en la prepa o en la universidad que hacerlo ya en el más alto nivel de nuestro país y más cuando, para empezar, los entrenamientos son en inglés por el alto número de extranjeras.
Sin embargo, Naomi lo ve como una oportunidad: “Las demás ya están muy experimentadas, incluso en ligas de Europa. Me encantaría algún día llegar a tener esa experiencia, espero que de aquí pueda tener esas oportunidades de viajar como ellas a otros continentes“.
Toca un tema muy importante: el “¿de aquí a dónde?” El deporte femenil ha tenido un crecimiento enorme en los últimos años, sí, pero de eso a ya poder forjar todo un plan de vida en torno a él, parece que todavía hay un largo trecho.
En la WNBA, que es la liga de mujeres más importante de basquetbol a nivel mundial, es cotidiano escuchar a las jugadoras exigir mejores condiciones laborales. La mayoría no pide ganar lo mismo que sus equivalentes de la NBA, sino lo que “ellas valen”.
La temporada 2026 en Estados Unidos estuvo en serio riesgo de no disputarse debido a la negativa de la Asociación de Jugadoras a firmar un convenio colectivo que no consideraban justo, pero prácticamente sobre la hora, llegaron a un acuerdo.
El tope salarial de los equipos quedará en 12 millones de dólares y los salarios promedio rondarán los 600 mil anuales. Un salto importante, pero una cantidad insulsa comparada con los 154 millones que tiene la NBA de tope salarial, con el promedio individual alrededor de los 10 millones.
Si esa es la situación en Estados Unidos, donde los equipos tienen contratos multimillonarios de publicidad y grandes figuras como Caitlin Clark, A’ja Wilson y Angel Reese… ¿cómo estaremos en México donde la LNBP Femenil solo tiene cuatro años? ¿cuáles son en verdad las posibilidades de que una mujer se dedique al basquetbol a tiempo completo?
Naomi no es tan pesimista como nosotros. “Pues depende mucho, depende mucho de lo que quiera uno como tal en la vida. Oportunidades creo que las hay, y como se me vayan presentando las oportunidades, si se me dan de lleno en el profesionalismo, pues lo tomaré“, señala.
Sin embargo, deja claro que no puede ser su única opción, y asegura: “A mí me encanta el baloncesto, me encanta el deporte, pero también me encanta prepararme pues mentalmente, académicamente, pero como le digo, sí me gustaría equilibrar estos dos”.

Entrando a la recta final de nuestra charla, le preguntamos sobre sus expectativas para esta temporada de Santas. Al principio duda un poco, pero al final, saca la confianza y afirma: “Siento que vamos a poder llegar lejos, el objetivo son los Playoffs, definitivo“.
Nos despedimos de Naomi, y procedemos a recoger nuestros armatostes. Tras agradecer a las personas que hicieron posible la entrevista, volteamos una última vez a la duela antes de retirarnos del auditorio, para vislumbrar una escena que dice mucho de nuestra protagonista.
Mientras casi todas las jugadoras ya se fueron o están descansando, queda una sola dentro de la cancha tomando tiros: Naomi Galeana. No sabemos hasta dónde le va a alcanzar a la potosina en el mundo del basquetbol profesional, pero una cosa es segura: las oportunidades que le lleguen quizás sean circunstanciales, pero nunca, por accidente.
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Deportes
Los potosinos que se colgaron el bronce bajo la llovizna de Berlín
Hace justo noventa años, once mexicanos con los dedos raspados y cortos de presupuesto se colgaron la única medalla olímpica que el país ha ganado en basquetbol. Dos eran potosinos, y uno de ellos se hubiera quedado en México si un caudillo no le hubiera pagado el boleto
Por: Carlos Ruíz Espinosa
La tarde del 14 de agosto de 1936 caía una llovizna sobre dos canchas de arcilla de un viejo club de tenis en Berlín, reconvertidas a las prisas en rectángulos de basquetbol, con gradas de madera para dos mil espectadores que nunca se llenaron. Ahí, once mexicanos vencieron 26-12 a Polonia y se colgaron el bronce en el primer torneo olímpico de baloncesto de la historia. Este viernes se cumplen noventa años, y esa tarde de lluvia sigue siendo la única medalla que México ha ganado en ese deporte.
Dos de esos once jugadores eran potosinos: Luis Ignacio ‘El Tallarín’ de la Vega y José Pamplona. Sus nombres pertenecen a la selecta lista de atletas mexicanos que han conseguirdo colgarse un metal olímpico, pero el caso de Pamplona estuvo a punto de ser muy diferente.
El Comité Olímpico Internacional determinó que los rosters de los equipos estarían conformados por máximo catorce jugadores, pero México armó su concentración con una lista de doce. Sin embargo, semanas antes de viajar a la Alemania Nazi, la Selección Mexicana sufrió una reducción en el presupuesto, por lo que el entrenador Alfonso Rojo de la Vega tuvo que armar una convocatoria de diez integrantes. La lista de bajas quedó en dos nombres: Pamplona y el chihuahuense Miguel Miranda.
Ahí entró un personaje que no tenía nada que ver con el baloncesto. Saturnino Cedillo era, en 1936, secretario de Agricultura en el gabinete de Lázaro Cárdenas y, antes que funcionario, uno de los últimos caudillos armados de la Revolución: se había unido a los maderistas en 1911, después peleó contra ellos junto a Pascual Orozco, combatió a los cristeros al frente de su propia gente y en junio de 1929 sus fuerzas mataron en combate al general Enrique Gorostieta, jefe militar del Ejército Cristero. También había sido gobernador de San Luis Potosí. Cuenta la leyenda que cuando Cedillo se enteró de que un potosino se quedaba fuera del equipo olímpico por falta de dinero, él pagó de su bolsa el pasaje de Pamplona. Nadie hizo lo mismo por Miranda, así que el chihuahuense se quedó en México, y el equipo que zarpó rumbo a Berlín llegó con once jugadores en lugar de doce.
Cedillo no tuvo tiempo de disfrutar mucho más ese papel de benefactor. Dos años después, en 1938, se levantó en armas contra el propio Cárdenas (supuestamente coaccionado por nazis en México) en el que es conocido como el último gran levantamiento posrevolucionario. Lo persiguieron durante meses. El 11 de enero de 1939 lo alcanzaron en la sierra potosina y murió ahí, a tiros, junto con varios de sus hombres. El mismo general que mandó a Pamplona a Berlín acabó cazado como fugitivo en las montañas, tres años después de aquella medalla.
Volviendo al tema deportivo, en 1936, el basquetbol no tenía nada que ver con el que conocemos hoy en día. Era un juego de muchos menos puntos y sin reloj de posesión, y si de por sí México no es el país más adelantado en dicho deporte, hace noventa años… mucho menos. Andrés Gómez, integrante de ese equipo, lo recordó décadas después en una entrevista: se entrenaba en parques de tierra o concreto, en gimnasios de duela cuando había suerte, con pelotas de cuero una pulgada más grandes que las de hoy y cosidas por fuera, lo que las hacía botar de manera irregular y despellejaba los dedos de quien las manejaba mucho tiempo.
Cuando por fin llegaron a Berlín, la sede olímpica del baloncesto no fue mucho mejor que las canchas de tierra que habían dejado atrás. Hoy en día, el básquetbol olímpico se disputa en pabellones techados de primer nivel. En 1936, los nazis adaptaron un club de tenis con dos canchas de arcilla al aire libre, y como Alemania perdió a las primeras de cambio, las gradas casi nunca tuvieron una asistencia decente.
En la cancha, el equipo tuvo sus propios problemas. En el segundo partido, contra Filipinas, aflojó una vieja rivalidad interna entre los jugadores capitalinos y los de Chihuahua (cada bando se negaba a pasarle el balón al otro) y México acabó perdiendo 32-30 un partido que dominaba. Tras la derrota que los había dejado prácticamente eliminados, lograron poner orden en el vestidor, y se enracharon en el resto de la competencia.
Con ‘El Tallarín’ de la Vega en un rol mucho más importante, México tuvo que afrontar una especie de Repechaje donde derrotaron contundentemente a Egipto, instalándose en la fase de eliminación en la que dejaron en el camino a la Japón Imperial y a la Italia Fascista para meterse en semifinales, donde acabaron cayendo ante Estados Unidos, en el partido donde Pamplona tuvo su primera (y única) aparición en el certamen.
En el juego por la medalla de bronce, ‘El Tallarín’ volvió a alinear con el equipo que derrotó de manera contundente 26-12 a Polonia. “La patria se había coronado, figurando entre las 3 primeras naciones del mundo en basquetbol, nuestra bandera se agitaba orgullosa para mostrar al mundo entero que en México se hace deporte, que en México se sabe luchar y vencer”, señaló en su crónica de ese día el mítico Fray Nano.
En la premiación, la quinteta mexicana compartió el podio con Estados Unidos y Canadá, en una ceremonia en la que participó James Naismith, ni más ni menos que el creador del basquetbol en 1891, y quien fue el encargado de entregar las medallas. El Dr Naismith vivió justo lo suficiente como para ver a su deporte en la máxima justa del olimpismo, pues acabaría falleciendo tres años después.
De los dos potosinos, ‘El Tallarín’ de la Vega tuvo después una vida casi tan inesperada como la remontada tras el partido contra Filipinas: dirigió cuadrillas de buzos que recogían guano de aves en islas del Pacífico para convertirlo en fertilizante, luego trabajó en una fábrica de cemento y terminó administrando un fraccionamiento de lujo en Tijuana, donde murió en 1974.
Con Pamplona, en cambio, ni siquiera está claro dónde nació: unas fuentes dicen San Luis Potosí, otras Zacatecas e incluso revisando en los archivos del Registro Civil se suma Colima a los contendientes para ser su lugar de origen. Lo que no está en duda es que fue en San Luis Potosí donde Pamplona hizo su vida y su carrera como basquetbolista, y donde se quedó jugando mucho después de su participación en Berlín.
Según contó décadas después Ángel Vázquez Robledo, Pamplona seguía yendo a echar cascaritas al Internado Damián Carmona con su viejo compañero de entrenamientos, el profesor Fausto González Ramírez. Hasta sus últimos años, el basquetbolista guardó entre sus recuerdos el álbum oficial de los Juegos de Berlín, el mismo donde aparecía, con foto y firma, Adolf Hitler.
Muchas veces se pasa por alto esa histórica medalla conseguida por los entonces once guerreros en Berlín, pero lo que ha pasado desde entonces con este deporte debería de ser para enaltecer este logro todavía más. Tras 1936, México solo ha clasificado seis veces más al basquetbol olímpico, y en este 2026 se cumplieron cincuenta años de la última participación mexicana en el certamen en Montreal 1976. A pesar de prospectos interesantes en la NBA como Karim López, la actualidad del equipo no da para pensar que vaya a cambiar mucho la situación, pues últimamente ya no clasifican ni a la AmeriCup.
México hace muchos años que dejó de figurar en el deporte ráfaga, pero la historia siempre recordará que la primera vez que se jugó de manera oficial en unos Juegos Olímpicos, nuestro país se colgó la medalla de bronce, y lo hizo con dos potosinos en el roster.
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Columna de Nefrox
El último partido | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
Hay partidos que se recuerdan por el marcador.
Y hay otros que se recuerdan porque, sin saberlo, fueron una despedida.
El 14 de febrero de 2006, un joven Andrés Guardado pisó la cancha del Alfonso Lastras con la camiseta del Atlas. Era apenas un futbolista que comenzaba a llamar la atención, uno de esos talentos que prometían mucho, pero que todavía no cargaban con el peso de las expectativas. Meses después estaba jugando en Europa y aquella terminó siendo la última vez que San Luis lo vio con un equipo mexicano en muchos años (Andrés volvió a San Luis con León en 2025).
Nadie lo sabía esa noche.
Las despedidas importantes casi nunca avisan.
Veinte años después, el Alfonso Lastras vuelve a recibir a un futbolista que parece destinado a cruzar el océano más temprano que tarde.
Gilberto Mora.
Y cuesta trabajo no pensar en aquella imagen de Guardado. No porque sean el mismo jugador.
No porque sus carreras tengan que seguir el mismo camino. Sino porque ambos llegaron a San Luis con esa extraña sensación que producen los futbolistas diferentes. Esos que uno disfruta sabiendo que probablemente no volverá a ver muchas veces por aquí.
Gilberto Mora juega con una naturalidad que desarma. Hay jóvenes que parecen apresurados por demostrar que son buenos.
Él no.
Parece jugar convencido de que el tiempo siempre le pertenece. Recibe, levanta la cabeza, espera medio segundo más que los demás y, cuando todos creen que perdió la oportunidad, encuentra un pase que nadie había visto. Eso no se enseña. Eso aparece muy de vez en cuando.
Por eso resulta tan difícil hablar de él sin caer en exageraciones. Pero también sería injusto esconder la emoción.
Y entonces aparece una idea inevitable.
¿Y si de verdad estamos viendo al futbolista mexicano con el techo más alto de todos?
La historia siempre será cuidadosa con esas afirmaciones.
Antes estuvieron Hugo Sánchez, Rafael Márquez, Andrés Guardado y muchos otros que hicieron carrera durante dos décadas.
Gilberto apenas comienza.
Pero hay algo en su manera de entender el juego que invita a pensar en grande. Muy grande.
Por eso su visita al Alfonso Lastras tiene un valor distinto. No es solamente Tijuana enfrentando al Atlético de San Luis.
Es la posibilidad de ver, quizá por última vez en esta ciudad, a un futbolista que dentro de unos meses podría estar recorriendo estadios europeos.
Así pasó con Guardado. Un día vino como un joven prometedor. Al siguiente ya pertenecía a otro fútbol.
A veces el fútbol tiene estos pequeños regalos.
Nos permite ver el principio de historias que después terminan contándose desde muy lejos.
Quizá dentro de quince o veinte años alguien recuerde que Gilberto Mora jugó una noche en San Luis antes de convertirse en la figura que todos imaginaban.
Quizá no.
El fútbol también sabe romper pronósticos.
Pero si algo ha demostrado este muchacho es que los escenarios parecen quedarle pequeños.
Y cuando eso sucede, normalmente el siguiente destino está del otro lado del Atlántico.
Si este termina siendo su último partido en el Alfonso Lastras con la camiseta de un club mexicano, habrá valido la pena detenerse un momento para verlo.
Porque los grandes futbolistas no solo dejan goles o asistencias. También dejan recuerdos.
Como aquel muchacho de cabello largo que una noche de febrero de 2006 jugó con el Atlas antes de conquistar Europa.
Y como este adolescente que hoy viste los colores de Tijuana, pero que da la impresión de estar de paso.
Porque hay talentos que pertenecen a un equipo.
Y hay otros que, desde muy temprano, parecen pertenecer a la historia.

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#4 Tiempos
Presupuesto de Apertura 26 | Columna de Arturo Mena “Nefrox”
TESTEANDO
El torneo ha comenzado y no de la mejor forma para el Atlético de San Luis. Más allá de la derrota en la jornada 1 frente a Cruz Azul en casa, lo verdaderamente preocupante es lo complicado que se ven las primeras fechas para el equipo potosino, las ocho primeras jornadas parecen duelos difíciles de superar, sumado al fuerte compromiso de la Leagues Cup, lo que no parece dar muchos ánimos y más bien se pide paciencia tanto para jugadores como para la afición. Pero hagamos el presupuesto de puntos, como cada inicio de torneo.
J1.- Cruz Azul: derrota 0 puntos
J2.- Tigres: derrota 0 puntos
J3.- Tijuana: empate 1 Punto
J4.- América: derrota 1 Punto
J5.- Pachuca: derrota 1 Punto
J6.- Monterrey: derrota 1 Punto
J7.- Chivas: derrota 1 Punto
J8.- León: derrota 1 Punto
J9.- Necaxa: victoria 4 Puntos
J10.- Pumas: derrota 4 Puntos
J11.- Santos: victoria 7 Puntos
J12.- Toluca: derrota 7 Puntos
J13.- Querétaro: victoria 10 Puntos
J14.- Atlante: victoria 13 Puntos
J15.- Atlas: victoria 16 Puntos
J16.- Juárez: victoria 19 Puntos
J17.- Puebla: victoria 22 Puntos
Según el presupuesto, los 22 puntos serán insuficientes para una clasificación a la liguilla, pero aún más preocupante es la baja suma de puntos en las primeras jornadas, llegando a la semana 9 del campeonato con apenas una victoria y solo 4 puntos, esto debido al complicado calendario que tiene el cuadro potosino.
El panorama no es alentador para un equipo que se ha reforzado poco y ha perdido al jugador más valioso de la temporada pasada, un equipo que no se vio bien los campeonatos anteriores y que no promete un futuro distinto. La afición tendrá que ser paciente y entender que la reestructuración parece no ser completa en el plante l, que las cosas pueden mejorar pero no lucen bien y menos con la forma en que el calendario se ha acomodado terriblemente para el equipo.
Por otro lado, creo que la directiva y cuerpo técnico saben bien a qué se enfrentan, conocen sus debilidades y saben lo complejo que parece el torneo en puerta, seguramente la planeación del campeonato no los tomó por sorpresa y sepan bien cuál es la ruta a seguir bajo esta circunstancia, a su vez, tranquilizar a los jugadores que seguro serán los más golpeados si los resultados no se dan.
Del lado de la afición y jugadores, queda cerrar filas, parece que se avecina un torneo más para el olvido, de esos que se va a sufrir más que gritar el gol a favor, ojalá yo esté equivocado, pero parece que no será así, parece que el destino está marcado y no suena muy alentador.
Toca esperar, apoyar, trabajar y sobre todo aguantar, que este proyecto sume y que encuentre en su humilde plantel, jugadores que demuestren y levanten la mano en un torneo en donde el presupuesto se ve, más que complicado.

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